2 mar. 2007

Un psiquiatra adicto al maratón

Publicado en www.runners.es (y un extracto en la revista Runner's World de marzo de 2007, última página)

"SOY ADICTO AL MARATÓN"

Luis Rojas Marcos: Psiquiatra y adicto a la vez
Por Dani Quintero

Luis Rojas Marcos nació en Sevilla en 1943. Estudió medicina. En 1968 se marchó a Nueva York, donde se especializó en Psiquiatría. Actualmente es uno de los psiquiatras más famoso del mundo. Fue presidente de los hospitales públicos de Nueva York y encargado de coordinar los servicios de atención a los damnificados en los atentados de las Torres Gemelas de 2001. Ha escrito nueve libros, todos han sido éxitos de ventas. Corre desde los 40 años, y ha finalizado de forma consecutiva las 13 últimas ediciones del maratón de Nueva York. En su web www.luisrojasmarcos.com hay una autobiografía completísima.

Hola Doctor. Estoy preocupado. Salgo a correr cinco días a la semanas. Los días que no lo hago lo echo de menos y, mientras más distancia corro, más feliz soy. ¿Cree usted que lo mío es grave?

No, para nada, eso es bueno, hacer deporte regularmente es muy positivo. Todos tenemos un elemento de adicción. Hay quien es adicto a internet, a las maquinitas, al tabaco… Nos gusta ser dependientes del deporte, de correr, eso es positivo. Pero si nuestra pasión se convierte en una obsesión, vamos por mal camino.

¿Y qué es una obsesión? A veces no sé si lo mío es una obsesión…

Pues es fácil saberlo. Si correr te evita conocer a los demás, relacionarte, si hace que llegues tarde al trabajo, si estás insoportable con los que te rodean porque no has podido salir a correr porque llueve o por cualquier motivo, si dejas de hablar a tus hijos porque tienes que ir a correr… Es un problema si interfiere con tu vida, con otras parcelas satisfactorias, si no, es saludable.

¿Hay diferencias en la mente de un corredor de fondo y una persona que no hace deporte?

Hay estudios que comparan a maratonianos con gente de su mismo nivel social, educacional y económico pero que no corre maratones, y hay muchas diferencias. Los que corremos el maratón somos más neuróticos que los que no lo corren. Neuróticos en el sentido de que tenemos una personalidad más competitiva, tendemos a exigirnos más en todo lo que hacemos. Somos menos tranquilos. La competitividad puede tener aspectos negativos, pero las ventajas son enormes. Y no sólo por correr un maratón. Hacer deporte es una actividad sana, es un antídoto de la diabetes, de la hipertensión… Con la edad ayuda a desarrollar arterias colaterales del corazón, reduce la probabilidad de que te dé un infarto y muchísimas cosas más.

¿Está demostrado que el ejercicio aeróbico estimula químicamente nuestro cerebro, nuestro estado de ánimo?

Sí. El ejercicio aeróbico estimula la dopamina, la serotonina (hormona del placer)…que son hormonas antidepresivas del cerebro, preventivas de la depresión. Es el mejor antídoto de la ansiedad, pero es un tratamiento que requiere mucha disciplina, no todos los días apetece correr. Es algo que siempre se agradece, pero que siempre se agradece después, cuando se termina de hacer ejercicio.

Se habla mucho también de las famosas endorfinas. ¿Existe una base química que nos hace adictos a correr?

Absolutamente. Hay una base química que influye. Pero también hay una base psicológica que influye tanto o más que la química. No todo es química. Yo no corro el maratón por la serotonina. Ese ‘resultado’ químico lo podría obtener corriendo por el parque. ¿Por qué corro un maratón u otra carrera? Por el elemento psicológico y el social de verme inmerso en algo “grande”, por eso nos gustan las carreras organizadas, tanto para el que compite con otros corredores como el que compite para bajar sus marcas. Aunque el atletismo profesional va por otros derroteros.

¿Ha aconsejado correr a personas con problemas o enfermedades mentales?

Sí, muchas veces. Sobre todo a personas que sufren ansiedad, estrés o adicciones. Realmente se lo recomiendo a todo el que me rodea.
¿Es algo heróico correr un maratón?

Es como una prueba que uno se pone a sí mismo, que se puede conseguir pero que se sabe que va a costar mucho trabajo. Te sientes un héroe para ti mismo. Es una de las mejores pruebas que puede plantearse un ser humano, porque sabes que puedes triunfar, aunque cueste muchísimo trabajo. Las peores pruebas, las que nos frustran, son aquellas imposibles, como querer ser siempre jóvenes, querer siempre mejorar una marca…. Esa es una prueba en la que le pides a tu cuerpo más de lo que le pides normalmente. El cuerpo está preparado para correr como mucho 20 km. Un maratón es ponerte a tope de rendimiento y, al mismo tiempo, participar en un grupo.

¿Cómo empezó?

Tarde. Con 40 años. No era deportista por una sencilla explicación. Estudié Medicina en Sevilla y tuve un profesor (hablamos de los años 60), que tenía la teoría de que el ejercicio no era bueno porque te ‘alargaba’ el corazón… Decía que el ser humano estaba hecho sólo para el ejercicio de lavarse los dientes, respirar, andar… con esto era suficiente, y que más allá se alteraba de forma negativa al sistema. Y yo me lo creí. Fue en Nueva York, con 40 años, cuando con el estrés, la tensión del trabajo, necesitaba cambiar algo y alguien me sugirió correr. Al principio tenía que andar un rato y correr, iba alternando la carrera con caminar. No había corrido en mi vida. Y me dí cuenta que esto tenía un impacto en mi estado de ánimo. Descubrí la mejor medicina. No hay pastilla, en mi opinión, más eficaz contra el estrés y la ansiedad que una buena ‘sudada’.

¿Cuándo y cómo descubrió su pasión por el maratón?

Empecé poco a poco y tuvo un impacto muy importante en mi vida, me ayudaba a sobrellevar la tensión. Hace 14 años me lancé a correr el maratón, a ver qué pasaba. Pese a ser médico y tener un profundo conocimiento del cuerpo humano, decidí adoptar una estrategia que me pareció muy inteligente. Decidí que no era necesario beber agua, y fue mortal. Terminé completamente deshidratado, con el cuerpo machacadísimo… Cometí todos los errores del principiante. Y mira que había leído antes que era importante beber para evitar calambres y la deshidratación, y que siendo médico tendría que ser consciente de su importancia. Pero si los corredores de elite no beben, ¿por qué lo iba a hacer yo? Así de mal me fue… Recuerdo que lo hice en 4:20.

¿Cuántas veces a la semana se pone las zapatillas?

Mi rutina de entrenamiento depende de la época del año. Antes corría más que ahora. El maratón de NY es el primer domingo de noviembre. Dos semanas después del maratón empiezo a correr una, dos o tres veces por semana. Hago 10 km cada salida. Escucho música. Me gusta correr por la playa, sobre todo en invierno. Es el mejor sitio, no hay nadie. Me ayuda, me da ideas, se me ocurren cosas para escribir, me inspira. En abril, mayo y junio subo el kilometraje y las salidas. Ya en agosto empiezo a hacer carreras largas para acostumbrar al cuerpo, por lo menos una vez a la semana o cada 10 días me meto 20 km. El cuerpo tiene que acostumbrarse a correr mucho tiempo, al sufrimiento. Hay quien corre poco tiempo y lo tiene difícil. Esa es la clave para mí, las tiradas largas y acostumbrar al cuerpo. Aunque hay otras teorías de entrenamientos.

Le veo muy ‘fino’, tiene usted planta de ‘corredor’…

Estoy delgado porque corro, no corro para adelgazar, ese no es mi caso. Gasto 120 calorías cada 10 minutos corriendo. Esto me permite correr más y comer más. Cuido mi dieta, pero lo fundamental es entrenar y no hacer nada que no hayas hecho antes. El error de mucha gente es probar cosas nuevas antes del maratón. El día antes o la semana antes hay muchos que dicen “voy a hacer tal dieta para correr más” sin haberla comido antes, o comen cosas que no están acostumbrados a comer. Y eso pasa factura.

¿Es mejor correr solo o acompañado?

Lo mejor es correr acompañado, en grupo. Pero para mí es complicado por varios motivos, sobre todo porque no es fácil encontrar gente que vaya a mi mismo ritmo, o que salga a la misma hora...

¿Entrenará en el paraíso del running, en Central Park?

Durante mucho tiempo sí. Ahora he cambiado. Vivo en la calle 36, y Central Park empieza en la calle 59. Tenía que correr milla y media para llegar, daba una vuelta al circuito del parque que son 6 millas (9 km aproximadamente), y luego otra milla y media para volver. Son unos 14 km, no siempre se me apetece correr tanto.

¿Es adicto al maratón de NY?

Sí, soy un adicto al maratón. Como no puedo correr más de uno al año por motivos laborales y de entrenamiento, me decanto por el de mi ciudad, donde vivo. Y no tengo necesidad de ir a otros sitios a correrlo.

Usted tiene una teoría ‘socializadora’ sobre el maratón de Nueva York. Cuéntemela.

En cierto modo es como las cofradías de Semana Santa en Sevilla, salvando las distancias. Estás con gente acompañándote, pensando y haciendo lo mismo que tú. Con música… Es un festival, una experiencia muy interesante desde el punto de vista individual, porque te pones a prueba a ti mismo, una prueba física de tu resistencia… Pero el 70 por ciento, o casi, es mental. Porque tu cabeza te dice en determinados momentos “para ya, deja de correr, esto no tiene ningún sentido”, sobre todo cuando pasas el 'muro', o pasas cerca de tu casa. Empiezas a dudar sobre si lo que estás haciendo tiene sentido. Por otra parte, es un acto social allí y, probablemente, también lo sea aquí, en España. En NY el maratón se ha convertido en un evento en el que cierran el tráfico doce horas. Si alargaran así el horario en otros maratones populares lo correría/andaría mucha más gente. Tal vez doce horas sean demasiadas, pero así se da opción a hacerlo andando rápido. El maratón en Nueva York se parece más a la San Silvestre Sevillana o a la Carrera de la Mujer, por lo que tú me cuentas, que al maratón de Sevilla o a cualquier otra carrera.

¿Y si no fuéramos iguales americanos y españoles? Hay estudios (revista Irrecuperables, número 1) que dicen que tenemos muchas mejores marcas que en otros países. Lo que usted comenta, lo comparo con el maratón de Sevilla y yo no percibo ese ambiente festivo que usted siente en NYC ¿Es probable que por nuestro carácter seamos más competitivos o más individualistas?

Si no es aquí así, seguro que llegará a serlo en el futuro. Por eso en Nueva York corren decenas de miles de personas y en Sevilla y en otros maratones de ciudades importantes van como mucho dos o tres mil personas. El efecto ‘fiesta’ o el efecto ‘grupo’ son muy fuertes y adictivos.

¿Es la evolución lógica?

Sí. No cabe duda que los cincuenta primeros se apuntan al maratón para ganarlo. Los demás vamos a una prueba personal, a participar. Porque yo solo jamás correría un maratón. No sería adicto al maratón como lo soy. Tú y yo podríamos intentar correr un maratón ahora los dos juntos, pero no lo hacemos porque preferimos integrarnos en un grupo y hacerlo con más gente. El grupo de gente que corre el maratón nos atrae y nos motiva también.

Los intelectuales, los científicos o los artistas se miden por sus obras, por sus actos, por sus méritos. Los corredores se pueden medir por las marcas ¿Cuáles son las suyas?

El maratón más rápido que he corrido fue en 3 horas y 50 minutos. Mi media son 4 horas, 4 horas y 10 minutos. El maratón más ‘largo’ que he corrido fue el del año pasado (2005) con mi hijo Bruno. Porque tardamos cinco horas y pico. Pero fue el más satisfactorio, porque compartí con él cinco horas charlando, lo pasamos muy bien, pero él no estaba entrenado. A la mitad me dijo, “o seguimos andando o me voy a casa”. Y lo hicimos andando…

Desde el siglo XIX muchos intelectuales vieron la práctica deportiva como algo ‘bajo’. Incluso todavía hay quien cree que ver o hacer deporte es algo propio de las masas alejadas de la elite ilustrada, como algo negativo. ¿Qué opina de esto?

Esto se dio en Europa porque estamos afectados por los filósofos del XVI, XVII y XVIII, que eran personas pesimistas, derrotistas, que escribían sus teorías basándose no en la experiencia, si no en lo que ellos imaginaban que le pasaba a la gente. Ellos veían la sociedad desde el sillón de su casa. Los pensadores no veían el impacto real del deporte. En América esta tendencia no está tan acusada. Los científicos demostraron que el deporte es muy beneficioso en todos los ámbitos, y desde siempre las elites han participado del deporte de todas las formas posibles. Está demostrado que la gente aficionada al deporte, a verlo y a practicarlo, está más satisfecha con la vida. Por la simple ilusión de pertenecer a un grupo se supera la adversidad mejor que la gente que se siente aislada. Si te sientes parte de un grupo religioso, social o deportivo te sientes mejor. Se supera mucho mejor cualquier problema, como la muerte de un ser querido, o cualquier otro revés vital. Cada día se demuestra más que el ejercicio activo y pasivo son aficiones muy saludables que estimulan el entusiasmo y la ilusión de la expectativa. El debate sobre el deporte y la filosofía no estuvo bien enfocado. El filósofo de entonces estaba en un sillón. Son teorías superadísimas.

¿Qué metas se marca en el futuro como corredor?

Terminar. Lo único que me apasiona es terminar el maratón, me da igual que sean minutos arriba o abajo, lo que quiero es terminarlo. Tengo 63 años y me siento mejor si no pierdo tiempo respecto a marcas de otros años, es lógico, las comparo. Este año lo hice en 4 horas y 30. Me gustaría bajar este tiempo, pero para lograrlo tendría que entrenarme más. Llegar al final me parece una marca lo suficientemente atractiva.

Enlace a la entrevista en www.runners.es

3 comentarios:

  1. Anónimo1:50 p. m.

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  2. wow me sorprende su forma de pensar, yo corro diario forma parte de mi vida, es el momento que disfruto para estar conmigo misma

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  3. Enhorabuena Dani, me ha encantado. Pedro García

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